¿Divorcio por Infidelidad o Divorcio por Adulterio?

Cada año se celebran aproximadamente 200.000 Matrimonios en España, según una encuesta efectuada por el Instituto de Política Familiar.

Se advierte que el 52% de los Matrimonios que se separan, no alcanzan los 10 años de duración, lo que provoca que pensemos que éstos, como otras tantas cosas, tienen un periodo de caducidad más bien corto, dejando en mera anécdota aquello de “hasta que la muerte nos separe”.

Nuestro Código Civil establece, entre otros motivos, que “la Separación se decretará Judicialmente, cualquiera que sea la forma de Celebración del Matrimonio, a petición de ambos Cónyuges o de uno de ellos con el consentimiento del otro, una vez transcurrido el primer año de Matrimonio”.

Solicitar Divorcio por infidelidad

La Realidad Social nos demuestra que aunque la Institución Matrimonial no tenga plazo de caducidad, muchos son los casos en los que la ruptura de la Unión Conyugal es inevitable. Muchas veces la infidelidad es el principal factor, pero no el único.

divorcio por infidelidad
Divorcio por infidelidad. De carcter probatorio

El llamado Divorcio por infidelidad, no existe en realidad, pero la infidelidad es el principal motivo para solicitar un diporcio por culpa. Debe considerarse que deben cumplirse ciertos requsitos.

Nuestro Derecho establecía, entre las causas de Separación, la Infidelidad Conyugal o cualquier otra violación grave y reiterada de los Deberes Conyugales.

¿El Adulterio puede entenderse como concepto sinónimo de Infidelidad? Evidentemente no.

Nuestro Ordenamiento, ni siquiera contemplaba tal concepto de manera explícita, sino que hablaba únicamente de Infidelidad, que puede entenderse como la contrapartida del Deber de Lealtad y Buena Fe que deben tener los contrayentes, es decir, el desconocimiento de una de las Obligaciones recíprocas del Matrimonio.

Llegados a este punto, cabe preguntarnos si toda Infidelidad podía constituir motivo legal de ruptura.

Es opinión corriente y extendida en nuestra Sociedade que sí, y sin embargo Jurídicamente debía presentar una serie de características particulares, es decir, debía ser:

• Grave.
• Imputable a su autor.
• Cercana en el tiempo a la Separación.
• Posterior al Matrimonio.
• Encontrarse los cónyuges viviendo juntos.
• Ser vejatoria o lesiva al otro Cónyuge.
• No perdonada por la persona a la que ha ofendido.

La Infidelidad como causa de Separación tenía que ser determinada por un Tribunal Competente, es decir, debía ser demostrada Judicialmente.Era, por tanto, un problema probatorio.

¿Cómo determinar la infidelidad entre dos cónyuges?

Ahora bien, ¿Se considera Infidelidad el encontrarse con el Cónyuge en otro lecho o con otra persona? la respuesta tiene que ser negativa, pues se trataría de Adulterio.

Dada la amplitud del concepto de Infidelidad, ésta no es en modo alguno sinónimo de Adulterio, sino que tiene un sentido mucho más amplio, como por ejemplo el establecimiento de relaciones afectivas con otra persona, de forma continuada, que demuestren una falta de respeto y consideración al otro Cónyuge, y que de ser persistentes en el tiempo, acrediten, junto a otros indicios, una pérdida de lealtad.

La apreciación del carácter de violación grave y reiterada de los Deberes Conyugales se dejaba a la libre apreciación de los Jueces, tras valorar las pruebas practicadas en el Proceso, es decir, de la totalidad de los elementos probatorios y de las circunstancias de la causa.

Por último, señalar que para que procediese la causa de Infidelidad, término que como hemos comentado es mucho más amplio que el de Adulterio, era necesario, que no hubiera mediado asentimiento o consentimiento del otro Cónyuge o se le hubiese facilitado su comisión, en cuyo caso no podía ser alegado. Claramente para probar la infidelidad, es necesario contratar un abogado para divorcio.

En todo caso, se debeía investigar los Hábitos Personales y Sociales de los esposos, a fin de no errar en la determinación de tal conducta ni por exceso ni por defecto.

No obstante, en el caso de ruptura consensuada de la pareja, plasmada en un Convenio Regulador de Separación, era el mejor mecanismo alternativo a la solución del Conflicto Matrimonial, sin establecimiento de ningún tipo de reproche moral.

La causa de que esté relativamente arraigado en nuestras creencias, procede de la existencia de una Figura Penal del periodo perteneciente al Régimen Franquista, por la cual, el Estado reprimía y censuraba, hasta con Penas de Prisión, la unión, incluso esporádica, de personas casadas.

¿Es el adulterio o engaño matrimonial un delito?


En el pasado el del Código Penal enmarcaba el adulterio como un acto criminal ilícito castigado con detención de 15 días a 6 meses. Sin embargo, en la actualidad se elimino del ámbito penal las cuestiones relacionadas con la esfera familiar.

Esto no es en absoluto un incentivo o un homenaje legal a la infidelidad. Lo que simplemente se reconoció es que el instituto de la familia ya estaría debidamente protegido por otros ámbitos de nuestra legislación.

El matrimonio concierne exclusivamente a la vida civil. Por lo tanto, el adulterio no es un delito. Sin embargo, cabe señalar que puede generar causas de reparación, como abordaremos a continuación.

¿El adulterio abre el espacio para un proceso judicial más allá del divorcio?

Si bien el divorcio es la consecuencia legal más común para el fin del vínculo matrimonial, la separación por adulterio puede implicar otros desarrollos.

El Código Civil es claro a la hora de proteger el matrimonio, sobre todo al determinar que, entre los deberes de ambos cónyuges, está el de la fidelidad recíproca.

Ahora bien, si existe una obligación recíproca prevista por la ley, su incumplimiento está sujeto a sanciones. Además, es un precepto fundamental en nuestra Constitución, la protección del derecho al honor, la imagen y la dignidad.

En algunos casos, la traición genera consecuencias negativas tan relevantes para la persona traicionada que la reparación del daño moral causado es inevitable.

En el caso de una demanda en este sentido, el Juez analizará las consecuencias que la infidelidad trajo al cónyuge traicionado, como la vergüenza social, la humillación y el importante impacto psicológico.

Actualmente existen fundamentos legales para que el cónyuge traicionado reciba una indemnización por daños morales, argumento que se apoya, principalmente, en el Código Civil, que establece, que “quien por acción u omisión voluntaria, negligencia o imprudencia, viola un derecho y causa un daño a otro, aunque sea exclusivamente moral, comete un acto ilícito” y “quien, por un acto ilícito , causa un daño a otra persona, está obligado a repararlo.

Lo mismo puede decirse en relación con los daños de carácter patrimonial. En los casos en los que el descubrimiento de la traición provoque problemas de salud (psicológicos, por ejemplo) que deban ser tratados o que provoquen una incapacidad laboral temporal, se puede alegar que el sujeto adúltero realice la reparación económica necesaria.

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